El primer curso casi nunca falla por la calidad del video. Falla porque intenta enseñar todo lo que el profesor sabe en vez de lo que el alumno necesita para llegar a un resultado. Armar un curso es, sobre todo, decidir qué dejar afuera.
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Definí qué promete el curso
Antes del temario viene una sola frase: «al terminar este curso vas a poder…». Si no la podés completar con algo concreto, todavía no tenés un curso: tenés un tema.
- Tema: «fotografía con el celular».
- Curso: «al terminar vas a poder sacar fotos de tus productos listas para publicar, usando sólo el celular y luz de ventana».
La segunda versión te dice qué entra y qué no. La historia de la fotografía no entra. Cómo armar un fondo con una cartulina, sí. Cada vez que dudes si una clase va o no va, volvé a esa frase.
Prometé lo que enseñás, no lo que el alumno va a lograr con su vida. «Vas a poder tocar estas diez canciones» es una promesa que depende de vos. «Vas a vivir de la música» no.
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Para quién es
La misma promesa da cursos distintos según quién la reciba. Definí el punto de partida con la misma precisión que el de llegada:
- Qué sabe ya. ¿Arranca de cero o tiene alguna base? Si mezclás los dos públicos, a uno lo aburrís y al otro lo perdés.
- Qué tiene. ¿Necesita un instrumento, un programa, materiales? Decilo antes de que compre.
- Cuánto tiempo puede dedicarle. Un curso para hacer en media hora por día se diseña distinto que uno para un fin de semana intensivo.
Si das clases hace tiempo, pensá en un alumno real que hayas tenido. Armar el curso para esa persona es más fácil que armarlo para «el público en general».
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Del resultado al temario
El temario se arma de atrás para adelante. No empieces por «qué sé de esto» sino por «qué tiene que saber hacer para llegar ahí».
- Escribí el resultado final. Es la promesa del punto anterior.
- Listá lo que hay que saber hacer para lograrlo. Son habilidades, no temas: «afinar la guitarra», no «afinación».
- Ordenalas. Qué hace falta saber antes de qué.
- Agrupalas en etapas. Cada etapa es un módulo, y cada módulo termina con algo que el alumno ya puede hacer.
- Tachá. Todo lo que no sea necesario para llegar al resultado sale, aunque sea interesante. Puede ser otro curso.
Un primer curso razonable tiene entre tres y seis módulos. Si te salen doce, probablemente sean dos cursos.
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Módulos y clases: cuánto dura cada cosa
Una clase online no es una clase presencial filmada. Nadie mira una hora de video de corrido en el celular.
- Una idea por clase. Si el título de la clase lleva una «y», son dos clases.
- Videos cortos. Entre cinco y quince minutos funciona para casi todo. Las clases cortas se terminan, se vuelven a ver y se encuentran rápido cuando el alumno quiere repasar algo.
- Títulos que digan qué se aprende. «Cómo afinar con el celular» sirve más que «Clase 3».
- Algo para hacer al final. Un ejercicio, aunque sea chico. Mirar no es aprender.
La primera clase de cada módulo conviene que diga qué se va a poder hacer al terminarlo. La última, que lo muestre hecho.
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Material que acompaña
El video explica; el material es lo que el alumno usa después. Lo que más se aprovecha:
- Una hoja por clase con los pasos, en PDF. Es lo que va a tener abierto mientras practica.
- Los archivos de trabajo: la planilla, la partitura, el molde, la plantilla.
- Una lista de materiales al principio del curso, para que nadie llegue a la clase tres sin lo que necesita.
No hace falta que esté diseñado. Hace falta que esté.
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Probalo antes de grabar todo
Con el temario cerrado, la tentación es encerrarse a grabar. No lo hagas todavía.
- Mostrale el temario a tres personas que podrían ser tus alumnos. Preguntales qué esperaban encontrar y no está.
- Grabá sólo el primer módulo. Vas a descubrir cuánto tardás de verdad, y casi siempre es el doble de lo que calculabas.
- Abrí la inscripción con ese módulo publicado y las fechas en las que vas a publicar los siguientes. Si se inscribe gente, producís el resto sabiendo que hay alguien del otro lado. Si no se inscribe nadie, te ahorraste semanas.
En CoursesHub podés publicar un curso por etapas. Subís el primer módulo, abrís la venta y vas liberando el resto. Si querés, lo cobrás módulo por módulo.
Ver cómo funcionan los cursos07
En qué orden producir
- Temario y promesa, por escrito.
- La página del curso: qué es, para quién, qué incluye, cuánto sale. Escribirla te obliga a ser claro antes de grabar.
- El primer módulo completo, con su material.
- Apertura de inscripción.
- Los módulos siguientes, uno por vez, en las fechas que prometiste.
- Ajustes con lo que te pregunten los primeros alumnos. Las dudas que se repiten son clases que faltan.
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Errores al armar el primer curso
- Querer meter todo. Un curso que enseña una cosa bien se recomienda. Uno que enseña veinte a medias se abandona.
- Empezar por la teoría. Si en las primeras clases el alumno no hace nada, se va. Que logre algo chico cuanto antes.
- Regrabar buscando la toma perfecta. Un error que corregís en cámara es más creíble que un video impecable. Publicá.
- No decir qué hace falta para cursar. El alumno que descubre en la clase dos que necesitaba un programa pago pide el reembolso.
- Dejar al alumno solo. Aunque el curso sea grabado, tiene que haber un lugar donde preguntar.
Con el curso armado, lo que sigue es ponerle precio: está en la guía de cuánto cobrar un curso online.