Ponerle precio a un curso es la decisión que más profesores frena. Casi todos la resuelven igual: buscan qué cobra alguien parecido y ponen un poco menos. Es la forma más rápida de terminar con un precio que no tiene nada que ver con tu trabajo.
Acá no vas a encontrar una tabla de «cuánto se cobra un curso de tal cosa». Lo que sí hay es un método con dos números —un piso y un techo— que podés calcular con tus datos en media hora.
01
Por qué no sirve mirar lo que cobran otros
El precio de otro curso es la decisión de otra persona, con otra audiencia, otros costos y otra cantidad de alumnos. Desde afuera no sabés si con ese precio le va bien o si está por cerrar.
Mirar otros precios sirve para una sola cosa: saber en qué rango está acostumbrado a pagar tu alumno. Es una referencia para no quedar fuera de escala, no un punto de partida.
02
El piso: lo que cubre tu trabajo
El piso es el precio por debajo del cual el curso te hace perder plata o tiempo. Se calcula con cuatro datos:
- Las horas que te lleva producirlo. Armar el temario, grabar, editar, preparar el material. Contá todo, no sólo las horas de grabación.
- Lo que vale tu hora. Usá lo que cobrás hoy por una hora de clase. Es el número más honesto que tenés.
- Cuántos alumnos esperás en la primera tanda. Los que creés que podés conseguir de verdad, no los que te gustaría.
- El tiempo que le vas a dedicar a cada alumno. Devoluciones, consultas, encuentros en vivo. Si el curso no tiene nada de esto, es cero.
La cuenta es: horas de producción por el valor de tu hora, dividido por la cantidad de alumnos. A eso le sumás el tiempo por alumno, también valorizado. Y al resultado le agregás lo que se van a llevar las comisiones del medio de pago y de la plataforma.
Un ejemplo, sólo para ver la cuenta
Los números son redondos a propósito: no son una recomendación.
- El curso te llevó 40 horas de producción y tu hora de clase vale $20.000: son $800.000 de trabajo.
- Esperás 20 alumnos en la primera edición: $40.000 por alumno.
- Cada alumno te va a llevar una hora de devoluciones: $20.000 más.
- El piso, antes de comisiones, es $60.000.
Si después de eso el curso se sigue vendiendo sin que lo vuelvas a grabar, cada venta nueva ya no carga con la producción. Por eso el piso se calcula sobre la primera tanda: es la que tiene que pagar el trabajo.
03
El techo: lo que le resuelve al alumno
El techo no sale de tus costos sino de la alternativa que tiene el alumno. La pregunta es: ¿cuánto le costaría aprender lo mismo de otra manera?
- Con clases particulares. Si tu curso reemplaza diez clases individuales, el alumno compara con el precio de esas diez clases. Tu curso puede valer bastante menos que eso y seguir siendo un buen precio para los dos.
- Con lo que gana después. Si lo que enseñás le permite cobrar por un trabajo —un oficio, una herramienta, una certificación— el techo sube mucho: el alumno lo mide contra lo que va a facturar.
- Con lo gratis. Si lo mismo está en videos sueltos en internet, lo que vendés no es la información sino el orden, el acompañamiento y que alguien conteste cuando se traba.
04
Cómo elegir entre el piso y el techo
Con los dos números en la mano hay tres situaciones posibles:
- El techo está muy por encima del piso. Tenés margen. Empezá más cerca del techo de lo que te resulta cómodo: bajar un precio es fácil, subirlo cuesta.
- Están cerca. El curso es viable pero justo. Antes de bajar el precio, revisá si podés reducir las horas por alumno o apuntar a más inscriptos.
- El piso está por encima del techo. Ese curso, así como está pensado, no cierra. Hay que achicarlo, cambiarle el formato o subirle el valor. Es mejor enterarse ahora que después de grabarlo.
Y una regla que parece al revés: el precio bajo no vende más. Un curso muy barato compite contra todo lo gratuito, atrae al alumno que compra por impulso y abandona, y te deja sin margen para atender bien a nadie.
05
Curso completo o por módulos
Un curso largo se puede vender entero o módulo por módulo. No es lo mismo:
- Entero conviene cuando el curso es corto, o cuando el resultado sólo se consigue al terminar. Cobrás todo al principio.
- Por módulos conviene cuando el precio total es alto para tu público o cuando el curso todavía se está produciendo. El alumno entra con un pago chico y sigue si le sirve; vos cobrás a medida que publicás.
La suma de los módulos puede ser un poco mayor que el precio del curso entero: es lo habitual, y premia al que se compromete con todo de una vez.
06
Precio de lanzamiento
La primera edición puede salir más barata, con una condición: que tenga fecha de fin y que lo digas. «Precio de lanzamiento hasta tal día» es una razón para decidirse ahora. Un precio bajo sin explicación es sólo un curso barato.
A los primeros alumnos, además, les estás pidiendo algo: que confíen en un curso que todavía nadie hizo. El descuento es la contraparte, y a cambio podés pedirles una opinión sincera al terminar. Esas opiniones valen más que la diferencia de precio.
07
Mantenerlo al día
En Argentina un precio en pesos que nadie toca se achica solo. No hace falta una fórmula: alcanza con una fecha.
- Poné en la agenda una revisión cada tres o cuatro meses. Son dos minutos.
- Usá tu hora de clase como referencia. Si subiste lo que cobrás por una clase presencial, el curso tiene que acompañar.
- Avisá antes de subir. «El precio cambia el día tal» les da a los indecisos un motivo para inscribirse y evita que alguien se sienta sorprendido.
- En las membresías, avisá con más tiempo. El alumno que ya paga todos los meses tiene que enterarse del aumento antes de verlo en el resumen de la tarjeta.
08
Señales de que el precio está mal puesto
- Se inscriben todos sin preguntar nada. Puede que esté barato. Probá subirlo en la próxima edición.
- Nadie compra pero muchos preguntan. El interés existe: o el precio está alto para ese público, o la página no explica bien qué se llevan.
- Nadie pregunta. No es un problema de precio. El curso no está llegando a la gente indicada.
- Vendés bien y estás agotado. El precio no cubre el tiempo que le dedicás a cada alumno. Subí el precio o poné un cupo.
- Muchos abandonan en las primeras clases. Suele pasar con precios muy bajos: quien paga poco se compromete poco.
¿Querés ver cuánto se lleva la plataforma? En la calculadora ponés el precio de tu curso y la cantidad de ventas del mes, y ves cuánto te cobra CoursesHub con cada plan.
Abrir la calculadora